Criterios para elegir una vivienda para toda la vida

Imagen de pareja con maqueta de casita

La accesibilidad como criterio para elegir una vivienda para toda la vida.

Entorno al 85% de las personas prefieren permanecer en sus propios hogares a medida que envejecen, según los resultados de las encuestas realizadas sobre esta cuestión.

Sin embargo, a la hora de elegir la vivienda en la que vamos a vivir son otros factores los que influyen más directamente en la decisión final (económicos, de lugar, estéticos, arquitectónicos, etc.), de acuerdo a las necesidades y preferencias del momento y obviando aquellos relacionados con la salud, la seguridad y el confort a lo largo de la vida.

Las necesidades de uso y de accesibilidad pueden cambiar según sean las circunstancias que se presentan en la vida de las personas. Como consecuencia de la aparición de una discapacidad o en el proceso mismo de envejecimiento de sus ocupantes, pueden presentarse restricciones en las posibilidades de acceso o en el uso de partes de la vivienda, e incluso dejar de ser habitable en su totalidad.

¿Cómo debería ser mi casa para que pueda permanecer en ella a lo largo de mi vida?

La elección de nuestra vivienda debe llevarnos más allá de las cuatro paredes que la delimitan; un elemento clave a considerar es la conectividad de esta con el entorno. Con ello, nos referimos a las posibilidades de relacionarnos con nuestros vecinos del edificio o de otros cercanos, salir a la calle y desplazarnos por el barrio, de forma que podamos acceder al parque, a las tiendas o demás servicios de proximidad, acceder a los servicios de transporte público, y así alcanzar otros entornos en la propia ciudad o fuera de esta, y por último, pero no menos importante, el acceso a la tecnología que pueda mejorar nuestra autonomía, la toma de decisiones y la participación en la sociedad.

En este artículo nos centramos en los criterios de diseño de la propia vivienda, en cuanto a las condiciones de accesibilidad y seguridad de uso. Sin olvidarnos de los criterios previamente expuestos, recomendamos para una información más detallada acudir a la publicación del Grupo UTAIT, Cuaderno 1, Elección de viviendas accesibles y reformas pro-accesibilidad (http://editorialpolibea.polibea.com/Documentos/CUADERNO_UTAIT_1.pdf)

Nuestra recomendación es que la vivienda que elijamos cuente con unas condiciones de accesibilidad básica, cualesquiera que sean nuestras circunstancias y necesidades. Esto quiere decir que la vivienda haya sido diseñada desde el inicio para ser accesibles y usables por el más amplio abanico de personas.

La accesibilidad básica no supone una accesibilidad plena de la vivienda, sino que solo afecta a determinadas características y estructuras de la vivienda, tales como el ancho de las puertas, el espacio de las diferentes estancias, la no presencia de cambios de nivel, etc. Pero la condición principal de estas viviendas dotadas es la posibilidad de añadir o ajustar determinadas medidas y soluciones, sin necesidad de modificaciones estructurales, en caso de ser necesario.

Por tanto, una vivienda con accesibilidad básica contempla en su concepción la posibilidad de llevar a cabo intervenciones que hagan posible la adaptación a las necesidades de accesibilidad particulares de una persona.

¿Cuáles son los elementos clave que debo considerar en la propia vivienda?

Algunas de las condiciones básicas de diseño que debemos valorar se esbozan a continuación, aunque entendemos que deberían ser expresadas con un mayor detalle:

  • La vivienda debe estar comunicada por un itinerario accesible con el exterior, garaje, jardines u otros servicios del edificio,
  • el acceso, estar-comedor, cocina, y al menos un dormitorio de uso doble, un cuarto de baño, un espacio de lavandería y de almacén deben encontrarse en el nivel de acceso de cada vivienda,
  • las condiciones espaciales de estos espacios deben facilitar el acceso a una persona en silla de ruedas, teniendo en consideración el amueblamiento básico,
  • los vestíbulos, pasillos y puertas estarán dimensionados de forma que pueda desplazarse una persona con un andador u otro producto de apoyo,
  • al menos un cuarto de baño debe garantizar el acceso a una persona en silla de ruedas, aunque el uso de los aparatos higiénicos se encuentre limitada y requiera de adaptación.
  • si la vivienda se desarrolla en más de un nivel o piso, se proveerán opciones de diseño, como por ejemplo la posibilidad de incorporar un dormitorio doble en la planta de acceso o de la instalación de un ascensor o plataforma elevadora,
  • contención de algunas características básicas referidas al diseño y/o colocación de algunos dispositivos (herrajes, enchufes, llaves de corte, etc.), así como de la iluminación, utilización del color y de los acabados, etc.

 ¿Qué adaptaciones son las más frecuentes?

Cuando la vivienda no ha sido diseñada teniendo en cuenta criterios de accesibilidad, será necesario hacer adaptaciones de diferente alcance centradas en las necesidades de los usuarios.

En el área de arquitectura del Ceapat las adaptaciones más frecuentes son las siguientes, aunque no son las únicas a tener en cuenta:

  1. Mejora la movilidad entre las estancias de la vivienda mediante: el aumento de la sección de los pasillos, el diseño de vestíbulos en los extremos de los pasillos, la reducción de la compartimentación de la vivienda, la ampliación de los huecos de paso en puertas o modificación del sistema de apertura, etc.
  2. Adaptación del cuarto de baño que conlleva actuaciones como el aumento de la superficie mediante la incorporación de otros espacios de la vivienda, la modificación de la apertura y ancho de paso de la puerta, la modificación de la distribución de los aparatos, la sustitución de la bañera por una ducha a nivel del suelo, la eliminación del bidé o la incorporación de productos de apoyo, como las barras de apoyo o grifería monomando, entre otras medidas.
  3. Adaptación de la cocina en las que se puede eliminar la separación entre la cocina y el tendedero o la integración de la cocina al estar-comedor, la redistribución del mobiliario y electrodomésticos y la modificación de su posicionamiento para garantizar la aproximación y alcance.
  4. Mejora de la movilidad entre plantas mediante la instalación de un ascensor o plataforma por fachada, patio, espacio doble altura, etc. o cuando no sea posible esta opción, mediante la incorporación de un dormitorio y cuarto de baño accesible en planta de acceso.

Otras adaptaciones dirigidas a una mejora de la accesibilidad sensorial se llevan a cabo para garantizar las actividades relacionadas con la percepción, localización, comunicación, información, etc.  Por ejemplo, si la vivienda está habitada por personas con discapacidad auditiva, las señales acústicas deberán ser transmitidas de forma visual o táctil, por ejemplo, mediante el parpadeo de luces o vibración de dispositivos para avisar de la llamada a la puerta. En el caso de ser habitada por personas con discapacidad visual, la adaptación puede ir dirigida por ejemplo a la incorporación de señalización táctil en algunos interfaces o del refuerzo de respuestas visuales mediante señales acústicas.

En otros casos, como por ejemplo en el caso de viviendas para personas con Alzheimer en sus primeros estadios, se debe procurar una mejora de la accesibilidad cognitiva, mediante un uso claro y simplificado de los espacios, mobiliario o instalaciones, que facilite la toma de decisiones, reduciendo alternativas de uso innecesarias; el refuerzo de los estímulos a partir de los sentidos mediante el uso de imágenes, colores, sonidos, sin llegar a la sobre-estimulación, los colores pueden ser utilizados como código para la comprensión espacial, el orden y la vista de las pertenencias, etc.

(Más información en: https://blogceapat.imserso.es/recomendaciones-en-las-viviendas-para-personas-mayores/)

 ¿Qué es una vivienda accesible?

Una vivienda accesible será aquella que cumpla con la condición de accesibilidad, de modo que las estancias y espacios funcionales, el mobiliario, aparatos y dispositivos que contenga puedan ser “comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas, en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible”.

Estas viviendas, por tanto, contemplan las necesidades de accesibilidad de personas con discapacidades visuales, auditivas, cognitivas o físicas. Aunque comúnmente se han entendido como aquellas que reúnen unas condiciones de diseño que permite el acceso y uso a personas con discapacidad física, principalmente personas en silla de ruedas.

Aun cuando estas viviendas son diseñadas de forma que no son necesarias adaptaciones posteriores relevantes, la experiencia nos demuestra que siempre es preciso realizar pequeñas intervenciones o instalaciones ajustadas a las necesidades de accesibilidad de cada persona.

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