Avanzando en accesibilidad cognitiva

Mujer de pie señalando varios carteles detrás

Hace unos 20 años empezaron a surgir trabajos sobre accesibilidad cognitiva. Se partía del desconocimiento de este concepto, no se consideraba una parte intrínseca de la accesibilidad. Diferentes hitos han marcado este camino:

  • En un primer momento, la señalización se consideró primordial y casi el único objetivo para conseguir entornos accesibles desde el punto de vista cognitivo. En este punto el esfuerzo se localizó en revindicar el uso de los pictogramas en las señales, siempre que fuera posible. Ante la diversidad de iconos que se podían encontrar en nuestro entorno, unos muy creativos pero imposibles de comprender, otros rescatados de otros ámbitos y difíciles de asimilar sin un aprendizaje previo, se volvió al origen de la señalización universal moderna. Ya en los años 70 se había hecho un trabajo exhaustivo de diseño y validación de iconos para el transporte internacional, cuyo resultado fue la pictografía global que todos conocemos y que todos tenemos interiorizada. Afortunadamente no importa si estamos en un aeropuerto en Barcelona o en Noruega para que sepamos hacia dónde dirigirnos para recoger nuestro equipaje.

Se consiguió un amplio consenso por parte de las entidades representantes de colectivos de personas con y sin discapacidad. Así, en las señales se debían incluir pictogramas y estos debían ser los considerados estándar, comprensibles y perceptibles.

  • Después de esta etapa de atención a una parte, se amplió la perspectiva de trabajo al enorme ámbito que cubre la accesibilidad cognitiva, ya mencionado en la definición de la accesibilidad universal en la que se deja claro que todas las personas tienen derecho a comprender y usar los entornos, productos y servicios de forma autónoma y segura.

Por lo tanto, los edificios y los entornos urbanos deben estar diseñados pensando en que la persona que los va a utilizar los comprenda; los productos que se manejan en el día a día deben poder usarse de manera intuitiva; los transportes y los servicios deben ser sencillos de entender y de usar; toda la información escrita y oral en cualquier tipo de soporte dentro del sistema de comunicación (papel, internet, audio y vídeo), debe ser pertinente, localizable, perceptible y comprensible.

  • Hoy en día, cada vez mayor número de entidades públicas y privadas trabajan para conseguir también la accesibilidad cognitiva.

 

Teniendo en cuenta que cuando se avanza, este camino conlleva el proceso de ensayo – error, debemos analizar estas iniciativas para corregir los fallos y seguir progresando. 

Están surgiendo actuaciones diversas con el objetivo de facilitar la accesibilidad universal de los entornos y garantizar la participación real y efectiva de grupos de personas con discapacidad. Tienen de positivo que dan visibilidad a estos colectivos y a las entidades que los implementan, pero si estas actuaciones no se evalúan con las propias personas a las que van dirigidas y con el resto de ciudadanos, en lugar de conseguir un efecto integrador pueden producir el efecto contrario, además de desconcierto e inseguridad. 

En este avance imparable, tenemos por delante el reto de:

  • Realizar estudios acerca de la eficacia de las actuaciones y medidas que se ponen en marcha para las personas a las que van destinadas.
  • Incorporar criterios de diseño universal en la planificación de los entornos y espacios públicos, así como estrategias de “Wayfinding” que favorezcan la comprensión y autonomía en el uso de los mismos. “Wayfinding “es un término anglosajón que literalmente significa «encontrar el camino». Es una forma de tener en cuenta el diseño dentro de los entornos, un proceso de orientación y movilidad formado por la percepción, la cognición y la interacción entre la persona y el medio físico.
  • Incluir sistemas universales de señalización y orientación, así como información en  Lenguaje Claro y Lectura Fácil que contribuya a su comprensión.
  • Considerar los elementos del diseño para todos en las Tecnologías de la Información y la Comunicación, así como apoyos especializados que contribuyan a la comunicación e interacción social en los entornos.

 

La clave está en el trabajo en equipo, la investigación, el consenso, y la creación de normas que nos guíen por este camino.

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