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astelehena, 21 azaroak 2022 10:47

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Nueva arquitectura inclusiva
26 - 04 - 2024

Nueva arquitectura inclusiva

Con distintas denominaciones y formatos a lo largo de los años, el Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (Ceapat), del Imserso, ha venido realizando su evento anual, reconocido como un espacio de información e intercambio de conocimiento sobre temas relacionados con la promoción de la autonomía personal, la accesibilidad, las tecnologías y los productos de apoyo. En el año 2023, y denominado Semana de Encuentros Ceapat-Imserso, se desarrollaron diez conversatorios grupales y cuatro individuales, en los que se reflexionó sobre el actual concepto de accesibilidad y sus múltiples perspectivas. Fruto de ese trabajo, el Ceapat está publicando una serie de artículos que recogen el conocimiento compartido a lo largo de los conversatorios, con el objetivo de ofrecer claves para profundizar sobre la accesibilidad, en sus dimensiones física, sensorial y cognitiva, pero también en la jurídica, social, constructiva, tecnológica, contextual, económica. En el marco del conversatorio dedicado a «La nueva arquitectura inclusiva», tuvimos la ocasión de conversar con Alberto Cruz, CEO de HABI diseño accesible, Carlos Rodríguez Mahou, arquitecto del Ceapat, Mónica Garcia Fernández, arquitecta de Arquitectura y Paisajes, Como crear historias, y Ana Bullón Sáez, arquitecta y autora de «La percepción espacial y el TEA. Análisis de recursos arquitectónicos»”. Desde la experiencia de cada uno de los participantes, se abordó el significado y alcance de la arquitectura inclusiva. La accesibilidad, como condición de los entornos, beneficia a todas las personas, al facilitar el acceso, uso y disfrute de estos, además de a los productos y servicios. La accesibilidad se define como uno de los principios rectores en la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad. Es, además, un principio llave que garantiza el alcance de los otros siete principios rectores (respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, la no discriminación, la participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad, etc). Partiendo de la condición de accesibilidad de los entornos, se define la arquitectura inclusiva como aquella que integra este principio con el de la participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad. La arquitectura deja, así, de ser un objeto pasivo que recibe la condición de accesibilidad. Se convierte en un elemento activo y dinamizador, fundamental en la vida de las personas, ya que, de forma consciente o inconsciente, puede influir en los comportamientos, actividades, en definitiva, en la inclusión y participación de todas personas en la sociedad. Evoluciona el lenguaje y evoluciona la forma en la que los profesionales abordan y desarrollan su trabajo. La arquitectura se centra en las personas; se centra en que dar respuesta a sus necesidades, pero con un salto cualitativo, donde se contemplan las sensaciones, percepciones, como se viven los entornos creados. Se crean historias en las que los protagonistas son las personas, son parte fundamental del relato. Os invitamos en este coloquio, además, a conocer con más detalle las implicaciones que comporta entender de esta manera el diseño del entorno construido para aquellos que lo viven, pero también para aquellos comprometidos con llevarlo a cabo. Puedes acceder al conversatorio completo en nuestro Canal de YouTube.

ostirala, 26 apirilak 2024 07:37

Conversación con Jesica Rivero Espinosa
12 - 01 - 2026

Conversación con Jesica Rivero Espinosa

Con distintas denominaciones y formatos a lo largo de los años, el Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (Ceapat), del Imserso, ha venido realizando su evento anual, reconocido como un espacio de información e intercambio de conocimiento sobre temas relacionados con la promoción de la autonomía personal, la accesibilidad, las tecnologías y los productos de apoyo. En el año 2023, y denominado Semana de Encuentros Ceapat-Imserso, se desarrollaron diez conversatorios grupales y cuatro individuales, en los que se reflexionó sobre el actual concepto de accesibilidad y sus múltiples perspectivas. Fruto de ese trabajo, el Ceapat está publicando una serie de artículos que recogen el conocimiento compartido a lo largo de los conversatorios, con el objetivo de ofrecer claves para profundizar sobre la accesibilidad, en sus dimensiones física, sensorial y cognitiva, pero también en la jurídica, social, constructiva, tecnológica, contextual, económica. Uno de estos conversatorios expuso los avances en Inteligencia Artificial, dentro de la jornada dedicada a la «Accesibilidad y desafío digital» de la mano de Jesica Rivero Espinosa, Project Manager, en Fundación ONCE/Inserta, Ingeniera de Telecomunicación y Doctora en Ciencia y Tecnología Informática por la Universidad Carlos III de Madrid. El equipo de Fundación ONCE está integrando la Inteligencia Artificial y las plataformas robóticas en todos sus procesos para la gestión interna de todo el conocimiento que tienen y para que el día a día sea más accesible para las personas con discapacidad. Plataforma robótica que sea lo menos invasiva posible, pudiendo hablar de forma natural con el robot y combinando proyectos para cubrir todos los ámbitos de la persona, desde levantarse, vestirse, desayunar, elegir medio de transporte contemplando la posibilidad de trayectos cortados inesperadamente (por ejemplo por una avería en la vía pública), cómo llegar con seguridad a la plataforma de transporte y en el desempeño de sus tareas laborales con plataformas de reuniones. Los proyectos en los que actualmente está trabajando Fundación ONCE integrando la Inteligencia Artificial son: ACCESSROBOT, ACCESSMEET, WALKERPISA e INTELIDATA. En Fundación ONCE se están realizando varios proyectos relacionados con machine learning para el tratamiento de datos recopilados a lo largo de la vida de la organización y mejorar procesos. En ESPACIA, departamento en el que trabaja Jesica, dentro del área de I+D de Fundación ONCE, aplican diversas técnicas de Inteligencia Artificial, así como otras tecnologías disruptivas en los distintos momentos de la vida diaria de una persona: entorno laboral, ocio, transporte, cuidados en el hogar y estudios. Por ejemplo: una persona se prepara en su casa para ir al trabajo y puede tener apoyo con plataformas robóticas ACCESSROBOT en el hogar, para aproximarle objetos mediante interacción natural y reconocimiento de los propios objetos. Cuando sale de su casa, a través del proyecto INTELIDATA, puede organizar el recorrido sabiendo qué calles son accesibles y qué transporte público usar de manera accesible, gracias a webs y apps que se basan en la recopilación de datos de múltiples fuentes, internas y externas a Fundación ONCE. Al desplazarse hasta la estación en la que coger el tren para ir al trabajo, podrá encontrarse durante su deambulación con cruces. Gracias al proyecto WALKERPISA podrá realizar el cruce de una manera segura mediante el uso de diversas técnicas de Inteligencia Artificial. Una vez dentro de la estación, podrá encontrarse con robots (ACCESSROBOT) en grandes superficies para ser guiada de la entrada al andén y poder esquivar a otras personas en el trayecto, teniendo en cuenta sus necesidades y preferencias de interacción, y lo cambiante y complejo que es este entorno por el flujo humano que conlleva. Por último, cuando esté en el trabajo y tenga que realizar una videollamada con entidades externas, podrá hacer uso de ACCESSMEET, de manera que pueda participar y gestionar la reunión de manera autónoma. Con audio descripción se comparten presentaciones, así como también se hace uso de intérpretes de lengua de signos. La forma de trabajo en la Fundación ONCE es poner la persona usuaria en el centro de todos los proyectos desde el origen: su necesidad, su capacidad de acceso. El equipo de trabajo de ONCE cuenta con personas con discapacidad y expertos que están al inicio, durante y al final del desarrollo de cualquier proyecto. Contar con trabajadores con discapacidad y trabajar para personas con discapacidad proporciona fuentes muy distintas para obtener datos sobre la diversidad de necesidades de las personas. La Inteligencia Artificial (IA) no debería percibirse, logrando así una interacción natural. La persona debe sentirse cómoda, recibir la información de forma adecuada, dando seguridad en su uso y comunicándose por el medio a través del cual puede expresar y recibir la información. La accesibilidad digital y la Inteligencia Artificial tienen mucho que madurar para que todas las personas podamos ser independientes en el acceso a la información, así como en el uso de productos y servicios. La conversación concluyó confirmando que la accesibilidad es un derecho no negociable. Para ver a este interesante conversatorio, accede en nuestro Canal de YouTube.

astelehena, 12 urtarrilak 2026 12:19

Nuevos enfoques residenciales, espacios amigables y accesibles para personas mayores
20 - 12 - 2023

Nuevos enfoques residenciales, espacios amigables y accesibles para personas mayores

Tatiana Alemán Selva [1] ¿Dónde y cómo vivir? Son decisiones que tomamos al llegar a la edad adulta, pero al envejecer siguen siendo igual o más importantes. La mayoría de las personas escogería continuar viviendo en su propia casa, concibiendo la casa no sólo como la vivienda, también como el entorno que habitamos. El barrio o el pueblo y las referencias que tenemos del mismo (la cafetería, la panadería, la farmacia, el mercado, el centro de salud, los vecinos, etc.) forman parte de nuestra identidad personal. El apego a la vivienda tiene un significado social y emocional. Según Irene Lebrusán, “el envejecimiento en la propia casa ofrece continuidad respecto al ciclo vital, es una etapa más de la vida, y esto se percibe muy positivamente por las personas, que lo ven como una continuidad de su vida y no una ruptura”. Además, continuar residiendo en el mismo entorno ayuda a tener una percepción de seguridad, de pertenencia a un grupo, de continuidad de los vínculos familiares, sociales y de nuestra historia personal. Sin embargo, el incremento de la esperanza de vida y del número de personas mayores, los diferentes modelos de familia y el sistema económico y productivo de nuestras sociedades hacen urgente y necesaria una planificación y un rediseño de los modelos de vivienda y residencias para personas mayores. El II Barómetro del Consumidor Sénior elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, publicado en diciembre de 2021, revela que 6 de cada 10 personas de 55 y más años no tiene intención de cambiar de residencia en el futuro. Los mayores de 70 años son los menos dispuestos a cambiar de residencia. Además, el modelo residencial de “coliving” (34%) es la alternativa preferente después de la vivienda familiar (50%). Solo el 16% de encuestados viviría en una residencia para la tercera edad y el 10%, en un piso tutelado. Pero el deseo de envejecer en casa no siempre es posible debido a diferentes factores. El primero es la privación o provisión inadecuada de servicios en la vivienda de las personas mayores, tal y como lo muestra el siguiente cuadro realizado a partir de datos del INE de 2011. Las carencias más importantes son el acceso a internet (69,72%), la accesibilidad (68,07%), el agua caliente (66,12%), el gas (49,69 %) y la calefacción (42,29%). Estos aspectos disminuyen no solo el confort en la vivienda, sino también la independencia funcional de la persona. Además de estas carencias, hay otros retos para envejecer en casa planteados por dificultades económicas, por la falta de acuerdo entre vecinos para acometer mejoras en el edificio, incluidas las de accesibilidad, y dificultades para acceder a ayudas públicas y servicios sociosanitarios. Estos se resumen en el siguiente cuadro. Para evitar este tipo de situaciones es necesaria la readaptación y rehabilitación del parque inmobiliario existente. A esto puede contribuir el actual Plan Estatal para el Acceso a la Vivienda 2022-2025, que incluye el Programa 11 de ayudas destinadas a la mejora de la accesibilidad de viviendas, tanto en su interior como a su acceso desde la calle. Pero también es imprescindible que las futuras viviendas se diseñen desde el origen con unos criterios de accesibilidad que faciliten su adaptación posterior, según las necesidades particulares de sus habitantes que evolucionarán a lo largo de la vida, sin tener que realizar una inversión elevada. Para esto último, el Plan incluye el Programa 7 de fomento de viviendas para para personas mayores o con discapacidad. Con independencia del tipo de residencia para personas mayores, desde la vivienda particular con atención domiciliaria, viviendas colaborativas o “cohousing” u otros modelos residenciales con apoyos, estos deben desarrollarse a partir de los siguientes principios: Considerar la heterogeneidad de las personas mayores, desde múltiples puntos de vista: económico, cultural, educativo, de condiciones de salud y necesidades de apoyo. Tener en cuenta la perspectiva de género. Según datos del INE de 2021, a partir de los 80 años, hay un 34% más mujeres que hombres y esta cifra se incrementa en las personas de 100 y más años, donde 3 de cada 4 personas son mujeres. Atender las necesidades habitacionales de las personas mayores desde una perspectiva de derechos humanos, poniendo a la persona en el centro, respetando sus deseos, preferencias y decisiones, a través de una relación de igual a igual. Promover las capacidades de las personas mayores, una vida activa y significativa y su autonomía personal. Según Teresa Martínez, “esta última hace referencia a la garantía de que las personas, al margen de sus capacidades, puedan desarrollar un proyecto de vida basado en su identidad personal y tener control sobre el mismo”. Desde el punto de vista de diseño arquitectónico y urbano, las personas deberían poder decidir dónde y cómo quieren vivir, en la medida que sus necesidades de apoyo aumentan. Se tiene que empezar por el diseño y construcción de las nuevas viviendas y seguir con el concepto de “vivienda para toda la vida”, con unas condiciones básicas de accesibilidad que aseguren la posibilidad de adaptar la vivienda para mantener su funcionalidad, incluso para personas con movilidad reducida. Por ejemplo, asegurando anchos mínimos en pasillos y puertas, previendo espacios e infraestructuras para la posible incorporación de productos de apoyo, y diseñando todas las zonas y servicios comunes con criterios de accesibilidad universal desde el origen. En modelos residenciales específicos para personas mayores, es importante prestar atención a los siguientes aspectos: 1. Localización: en la medida de lo posible, su ubicación debe ser próxima a servicios comunitarios y públicos, incluyendo los servicios de transporte. Su localización debe permitir que sea un espacio integrado y abierto a la comunidad, por ejemplo, compartiendo jardines o zonas verdes o incluyendo en el propio edificio servicios dirigidos a la comunidad. 2. Definición del concepto de residencia: es importante reflexionar sobre qué tipo de edificio se necesita teniendo en cuenta el entorno y los futuros habitantes (materiales, eficiencia energética, sostenibilidad medioambiental, estética, etc.), qué espacios comunes deben preverse, qué actividades en grupo o individuales deben poderse realizar, qué equilibrio debe existir entre el espacio común y el espacio privado o qué espacios y servicios de apoyo y de mantenimiento de las instalaciones deben incorporarse al edificio, entre otros aspectos. 3. Tipo de vivienda individual: definir distintos tipos de viviendas, según las necesidades de accesibilidad y de apoyo de la persona que evolucionan con el tiempo. Esta debe permitir la opción de vivir en pareja o con una persona de apoyo. La vivienda debe incluir además de la o las habitaciones, una zona estancial, cocina y cuarto de baño completo. También debe contar con mucha luz natural, con vistas y estar abierta al exterior a través de balcones o de terrazas. Su diseño debe permitir la incorporación de productos de apoyo o tecnología domótica cuando se necesite, también facilitar su incorporación posterior sin un coste elevado. La vivienda debe poder ser personalizada y decorada por la persona que la habite. 4. Áreas comunes: los espacios comunes deben facilitar el encuentro y la vida en comunidad y, a la vez, ofrecer rincones de recogimiento y tranquilidad. Deben facilitar los desplazamientos y la orientación de todas las personas, incluso de aquellas con movilidad reducida, con demencia o con problemas cognitivos. 5. Accesibilidad: el conjunto residencial debe cumplir con criterios de accesibilidad universal en accesos y circulaciones, en áreas comunes, jardines, estacionamientos cumpliendo las normativas estatales y autonómicas de accesibilidad. Las viviendas individuales deben diseñarse para que puedan adaptarse fácilmente según las necesidades de accesibilidad de sus habitantes cambiantes a lo largo del tiempo. 6. Diseño y decoración interior: tanto la vivienda como los espacios comunes deben tener una estética cálida con apariencia de hogar. En el diseño debe tenerse en cuenta los hábitos culturales de las personas que van a habitar los espacios e incluir referencias que les sean familiares. Es importante utilizar recursos de neuroarquitectura (luz, colores, altura de techos, paredes con formas curvas, criterios de “wayfinding”, etc.) para crear espacios confortables y estimulantes, que a la vez transmitan tranquilidad y alegría. Es importante cuidar la calidad ambiental del espacio para que invite a permanecer y a habitarlo. 7. Tecnología y productos de apoyo: la tecnología puede incorporarse para el conjunto del funcionamiento del edificio con criterios medioambientales, de eficiencia energética y control de entornos. También es un recurso para hacer los espacios más accesibles y fáciles de utilizar para los habitantes y las personas de apoyo, por ejemplo, a través de la incorporación de bucles magnéticos para usuarios de prótesis auditivas, sistemas de aviso y alarma (auditivos y visuales), sistemas domóticos de apertura de puertas, ventanas, persianas, toldos, etc. Y, por último, incorporar tecnología para la prevención de situaciones de riesgo y la gestión del propio centro. 8. Jardines y espacios al aire libre: la disponibilidad de zonas verdes y jardines, para pasear, hacer ejercicio, tomar el sol o reunirse con otras personas al aire libre, contribuye a promover una vida activa entre los residentes y puede ser terapéutico. A la hora de diseñar el conjunto residencial es importante reservar espacios para crear jardines como parte de los espacios comunes del edificio, y si es posible, con acceso a estos desde las propias viviendas. 9. Incluir espacios y tecnología que facilite el cuidado: es necesario prever las futuras necesidades de los habitantes, sabiendo que estos seguirán envejeciendo y que algunos podrán tener en el futuro mayores necesidades de apoyo por desarrollar una demencia, por problemas de movilidad u otras situaciones. Además de las recomendaciones antes planteadas, es importante recordar que hacer un espacio residencial que estimule las capacidades de las personas, promueva su participación, su autonomía personal y vida activa en comunidad no solo depende de cómo se diseña y construye el entorno físico. A este deben agregarse unos servicios sociales y sanitarios coordinados, apoyos familiares, comunitarios y profesionales que pongan a la persona en el centro y promuevan una cultura de solidaridad y de apoyo mutuo entre iguales. El entorno físico y social que habitamos, nuestra casa, debe cubrir nuestras necesidades fisiológicas, necesidades de seguridad, necesidades de pertenencia, de afecto y de autorrealización. Bibliografía Lebrusán, Irene (2019). La vivienda en la vejez: problemas y estrategias para envejecer en sociedad. CSIC Madrid. Martínez, Teresa (2013). La Autonomía Personal según la Atención Centrada en la Persona. Disponible en: www.acpgerontologia.com. CEDID, (2022). Normativa sobre accesibilidad, estatal y autonómica. Disponible en: https://www.siis.net/documentos/ficha/573172.pdf Rodríguez, Pilar (2012). Innovaciones en residencias para personas en situación de dependencia. Fundación Caser para la dependencia, Madrid. Palacio, Juan Fernández et al. (2021). II Barómetro del Consumidor Senior, Economía Plateada. Instituto de Investigación Ageingnomics de Fundación MAPFRE, Madrid. Disponible en:https://ageingnomics.fundacionmapfre.org/publicaciones/ii-barometro-del-consumidor-senior/ Peinado Margalef, Nieves (2022). Ayudas Económicas para la Accesibilidad a la Vivienda 2022-2025. Blog del Ceapat (Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas), Madrid. Disponible en: https://blogceapat.imserso.es/web/blog-ceapat/-/ayudas-econ%C3%B3micas-para-la-accesibilidad-de-las-viviendas-2022-2025 Artículo elaborado por Tatiana Alemán Selva, arquitecta y directora gerente del Ceapat para la publicación de la Madrid Accessibility Week (MAW) 2022 (Madrid Accessibility Week (MAW) | Master de Accesibilidad para Smart City (ujaen.es) ).

asteazkena, 20 abenduak 2023 09:02

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