La importancia de los juguetes accesibles

Grupo de juguetes

La Convención de los Derechos del Niño, en su Artículo 31 reconoce el derecho al juego y a las actividades recreativas propias de su edad, lo que corrobora la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en su Artículo 30, donde expresa que los Estados Parte adoptarán las medidas pertinentes para asegurar que los niños y niñas con discapacidad tengan igual acceso a la participación en actividades lúdicas, recreativas, de esparcimiento y deportivas en igualdad de condiciones con el resto de niños y niñas.

El juego permite al niño divertirse, aprender, relacionarse con su entorno, comunicarse, socializar, descargar estrés, etc.

En la época de confinamiento por la pandemia, los juegos han sido un recurso utilizado con frecuencia tanto por adultos como por niños para rebajar la ansiedad.

Las investigaciones muestran que los niños con discapacidad experimentan más restricciones, menos posibilidades y mayores dificultades de acceso al juego.

Es habitual que estos niños dediquen muchas horas a la semana a su rehabilitación, pero no hay que olvidar que necesitan, al igual que el resto, tiempo de esparcimiento, olvidarse de la enfermedad y compartir tiempo con su familia y amigos en otros entornos. Si la rehabilitación influirá sobre su salud física, el juego lo hará sobre su salud mental. María Montessori dijo que el juego es “el trabajo de los niños”.

Pero no todos los juguetes son accesibles para que los niños con discapacidad auditiva, visual, motora e intelectual puedan usarlos (porque no pueden sujetarlos, ponerlos en funcionamiento, las piezas se dispersen con facilidad, no tienen formas reconocibles, los tableros de los juegos de mesa se desplazan, las fichas o cartas son muy pequeñas o difíciles de sujetar, los tiempos de reacción son cortos, las instrucciones difíciles de entender, los colores y sus contrastes no son los adecuados, etc.)

Por eso, es importante que los diseñadores y fabricantes de juguetes tengan en cuenta los criterios del diseño universal para hacer juguetes más accesibles y así proporcionar a todos los niños la oportunidad de disfrutar del juego.

Desde hace años, el Ceapat y otros expertos en discapacidad visual y auditiva, colaboran con AIJU (Instituto Tecnológico del producto infantil y de ocio), en la evaluación de la accesibilidad de los juguetes que aparecen en la guía que editan anualmente, con la finalidad de facilitar a las familias la elección del juguete más adecuado para sus hijos.

Actualmente AIJU está desarrollando el proyecto INCLUTOYS colaborando con empresas del sector juguetero para mejorar el proceso de creación de juguetes.

El objetivo del proyecto es elaborar una Guía de Buenas Prácticas donde se recojan las pautas de diseño de juguetes inclusivos. Así, los diseñadores de juguetes podrán introducir en el mercado juguetes más accesibles para la mayor parte de la población infantil.

Juguetes que incorporando ciertas modificaciones desde su diseño, puedan utilizar todos los niños, con o sin discapacidad (regulación del volumen en los juguetes sonoros, acceso para la incorporación de auriculares, posibilidad de incorporar pulsadores para facilitar el uso a niños con discapacidad motora, superficies antideslizantes, imanes para fijar los diferentes elementos, tener en cuenta los contrastes de color, botones grandes…)

      Niña con juguete de amplios pulsadores

 

Actualmente, las familias con hijos con discapacidad, deben adaptar los juguetes para que puedan ser manejados, principalmente incorporando pulsadores externos, fijando con velcro las superficies para que no se desplacen, pegando algunas piezas para que no se separen, engrosando utensilios de los juegos, etc.

 

Pato adaptado con pulsador externo.

 

Los juguetes que permiten desplazarse, como los triciclos, las bicicletas y los coches, tienen un valor añadido: permiten al niño desplazarse por iniciativa propia y explorar el entorno. La terapeuta ocupacional Nathalie Carden, lo explica así: 

“Esta exploración ayuda a construir habilidades cognitivas, como por ejemplo, la memoria, la resolución de problemas, la toma de decisiones y la planificación de movimientos. Las habilidades perceptivas son las habilidades que nos ayudan a interpretar la información de los sentidos, como las que usamos para calcular la distancia al suelo o la que hay entre dos objetos. También son las habilidades que utilizamos para percibir que nuestros miembros están en el espacio y la forma de operar dispositivos como un joystick o un interruptor sin mirarlo”.

Los coches a batería, en la mayor parte de los casos, requieren de la utilización de manos y pies para su manejo y carecen de regulaciones de velocidad. Sería interesante, para aquellos casos en los que el uso de los pies sea imposible, que haya alternativas para utilizarlo con las manos, regular o limitar la velocidad, así como disponer de mandos externos para que pueda ser manejado por los adultos en el caso de que el niño no pueda hacerlo. Hay que tener en cuenta también accesorios para conseguir una postura segura y estable dentro del coche (respaldo alto con controles laterales, asiento antideslizante y arneses de sujeción, protecciones para evitar golpes…)

Hace algunos años se creó el proyecto «Go baby go». Es un programa que ofrece vehículos modificados que niños pequeños con discapacidad  puedan moverse de forma independiente.

Go Baby Go fue fundado por el profesor Cole Galloway como parte de un proyecto de investigación en la Universidad de Delaware. Posteriormente, los investigadores capacitaron a voluntarios en más de 40 comunidades a nivel nacional e internacional para ampliar la disponibilidad de coches de juguete.

Estos coches de juguete modificados, brindan a los niños con discapacidad motora la oportunidad de jugar y socializar con sus compañeros con mayor facilidad. Ser empujado en un cochecito o ser llevado de un lugar a otro es sustancialmente diferente de tener un control activo sobre la propia exploración, que es donde se ven los avances en el desarrollo.

 

Coche de juguete con muñeco sentado

 

El Ceapat realiza, desde hace 30 años, adaptaciones de juguetes para controlarlos mediante pulsadores externos. Como una de esas adaptaciones, hace 2 años recibimos el primer encargo de adaptar un coche eléctrico de juguete para una niña de 3 años; por su discapacidad, no podía acceder al pedal del coche, de modo que se instaló un pulsador en el volante que sustituyera al pedal accionado por los pies.

Recientemente una familia generosa nos donó uno de estos coches para que realizásemos adaptaciones que sirviesen como modelo de diferentes soluciones de conducción y de control de la postura.  Cuando un niño no puede accionar el pedal con el pie, es posible que puede realizar esa función con un pulsador controlado por otra parte del cuerpo. También el mando a distancia se ha adaptado para manejarlo con diferentes pulsadores y poder ser utilizado tanto por el niño como por un adulto.

Estos coches no deben ser una forma única de desplazamiento que sustituya a la silla de ruedas eléctrica. Son juguetes y como tal hay que usarlos. Desde un coche de juguete o un triciclo, un niño no se puede acercar a una mesa y realizar diferentes actividades, por ejemplo. La silla de ruedas adecuada permite un desplazamiento eficaz en diferentes entornos y una postura correcta para sus actividades cotidianas que de otro modo no serían posibles.

Si bien tanto el coche de juguete como la silla de ruedas eléctrica comparten muchos objetivos destinados al aprendizaje (explorar el entorno, acercarse a los amigos que elija, recorrer el espacio, ver los objetos en sus tres dimensiones…), el coche eléctrico de juguete no puede sustituir a la silla de ruedas, motorizada o autopropulsable, en los desplazamientos del niño.

En definitiva, el juego y los juguetes son elementos fundamentales para el crecimiento del niño en todos los aspectos y les permiten ser simplemente niños.

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